Lo que más me gusta de las sesiones de fotos de familia es poder ver todo el camino que esa familia ha recorrido. Me encanta ser parte de los distintos momentos de sus vidas.
A Naty y Ale ya los había fotografiado muchas veces: en su sesión preboda, en su casamiento, para su emprendimiento… pero esta vez era una ocasión nueva. Llegaba Joaquín, y ellos quisieron guardar el recuerdo de esa panza y la dulce espera.
Pensar que cuando nos conocimos todavía estaban construyendo el lugar que, con el tiempo, sería el escenario de esta sesión de familia.
Hicimos las fotos en su hogar: una casa hermosa, llena de luz. Recuerdo que tuvimos que posponer la sesión dos o tres veces; costaba encontrar un hueco entre la temporada alta, el clima y todo lo que implica preparar la llegada de un bebé. Pero el día que finalmente pudimos hacerlo, la luz fue mágica. Definitivamente tenía que ser ese día.
Ellos tenían algunas ideas, yo otras, pero como siempre me gusta en las sesiones: también nos dejamos llevar. Fuimos jugando con las luces y las sombras, sumamos al perrhijo que andaba por ahí, e incluso algunos juguetes de su infancia. Me gusta que las sesiones fluyan de manera orgánica, según lo que vamos sintiendo. Está bueno tener ideas de partida o imágenes que queremos hacer sí o sí, pero muchas veces las fotos más lindas son las que surgen naturalmente.
Con los chicos aprovechamos hasta el último rayito de sol. Hicimos fotos en toda la casa, porque es su hogar y también parte de esa familia. Y las últimas imágenes fueron en la ventana de la habitación de Joaquín.
Me encanta que en esas fotos pareciera que la luz le estuviera dando directamente a la panza. Naty y Ale notaron lo mismo cuando las vieron. Definitivamente tenía que ser ese día.
✨Porque cuando tiene que ser, es.✨

A Cami y Ale los conozco hace muchos años porque les hice las fotos de su boda, casi que podría decir que los conozco “desde cemento” (frase que delata mi edad), así que me gustó mucho la idea de hacerles una sesión de fotos de familia.
Si mal no recuerdo, los casó un cura que también hacían clown, el festejo fue en una quinta con pileta con guerra de bombitas de agua y su vestido hermoso fue hecho con una tela de un mantel antiguo. Así que cuando me pidieron ideas para la sesión de fotos de familia, no solo me hicieron caso sino que trajeron de todo. Como fotógrafa me gusta darles consejos para que sus fotos sean inolvidables, pero me gusta todavía más que adapten todo lo que les voy diciendo para que las imágenes que queden del book los representen.
Como imaginarán, una familia de 5 es un terremoto, así que hacer la sesión de fotos fue muy divertido. Por suerte, la cámara sobrevivió a la espuma, al polvos holi y las burbujas. Y ahora las fotos y sus recuerdos quedarán para siempre.




Me encantó hacer esta sesión de fotos de familia en Blanco y Negro.
Empecé mi camino como fotógrafa haciendo sesiones de familia. En realidad empecé a sacándole fotos a amigos, en días que no tenían nada en particular, para practicar. Hoy en día, me encanta mirar esas fotos y que me lleven a esa cotidianeidad que en ese momento era tan normal y hoy quedó tan lejos. Las sesiones de familia fueron el comienzo de mi vida profesional como fotógrafa y por eso siempre me va a encantar hacerlas. Y hoy busco llevar a a las sesiones de familia esa “día a día” que estuvo en mis fotos desde el comienzo.
¿Por qué soy fan de las fotos de un día que aparentemente no tiene nada en especial?
Porque ese día es reflejo de la vida real, de lo cotidiano. La mayoría de nuestros días son como ese día. Y por eso vale la pena fotografiarlo.
Eso es lo que me gusta de hacer sesiones de familia, que a veces son en su casa, donde se ve por ejemplo el living, donde pasan la mayoría del tiempo juntos. Las fotos en sus habitaciones, sus juguetes, sus cosas. Con la remera preferida o con el disfraz que siempre aparece.
Con el tiempo ves que los detalles sin importancia a veces terminan siendo lo más importante. Y las fechas claves, como los cumpleaños, son pasos que nos quedan marcados. Y ahí está la magia de la fotografía, en poder volver a visitar esos momentos con solo mirar una imagen.

